domingo, 15 de septiembre de 2013

Reseña: The Conjuring


Año: 2013.

País: Estados Unidos.

Director: James Wan.

Género: Casas embrujadas.

Sinopsis: Basada en una historia real, 'El Conjuro' cuenta la terrible historia sobre cómo los renombrados investigadores de lo paranormal Ed y Lorraine Warren, fueron llamados para ayudar a una familia aterrorizada por una presencia obscura en una granja aislada. Obligados a confrontar a una ponderosa entidad demoníaca, los Warren se encuentran atrapados en el peor caso de su vida.

Y el día esperado llegó. Desde que comenzó a difundirse la publicidad de la película titulada ‘‘El Conjuro’’, mis ansías me carcomieron lentamente, no sólo por las escenas que mostraba el corto: Una pequeña siendo jalada de los pies por una fuerza invisible, una señora en plena oscuridad con la única luz emitida de un cerillo, para luego, apagarse con la reacción nerviosa de la mortificada mujer al escuchar detrás de ella el aplauso tenebroso de un ente no visible, entre otras escenas, ¿para qué arruinar las sorpresa que trae esta película?

Desde las 15:00 que ya tenía mi butaca asegurada para la función de las 19:40pm. Ilusamente pensé que no habría tanta gente, digo, quizás algunos se esperarían a la función de las 22:00…  De a poco la noche iba cayendo, la impaciencia se sentía, porque efectivamente más gente de la que creí que asistiría, estaban detrás de mí haciendo fila. Cuando finalmente abrieron las puertas, todo el mundo entró corriendo para ocupar la butaca que les correspondiese.

No faltó el graciosito que gritó ‘‘ya llegué’’ o la novia con tendencias esquizofrénicas que amenazaba constantemente al novio por no haber escogido otra película que no fuera ‘‘de terror’’, el ringtone de un mensaje de cualquier red social de algún incauto que no apagó (ni apagaría) el celular y el sonido emitido de un ‘‘beso tronado’’ por parte de la pareja que estaba sentada a mi lado derecho.

Ya transcurridos los primeros segundos de la película, comenzaron los detalles que no me permitieron experimentar la aterradora experiencia que se supone provoca la dichosa película:
Los murmullos de ‘‘te odio por haberme traído a ver esto’’, las risas burlonas del tipejo de la fila que estaba delante de mí, las risas nerviosas de casi toda la audiencia, los ruidos molestos por parte de la pareja que estaba a mi lado izquierdo, ya que el tipo, por querer quedar bien, se acostaba sobre las piernas de la chica y el asiento rechinaba, la chica de la pareja de mi lado derecho manoteaba y se escuchaba el tintineo de sus pulseras, mientras que el novio resultó un verdadero cadillo en el ano de alguien con una infección en los hemorroides ¿Por qué? Sencillo: Su estúpida voz con acento de ranchero adornando las exclamaciones de ‘‘ni de pedo viviría en una casa así’’, ‘‘voltea, voltea, voltea’’ y el que más me fastidió ‘‘por eso me dan miedo las muñecas.’’ En fin, muy varonil el tipo.

Lo peor no queda en esos detalles, porque un tipo, apenas las cosas se calmaron, comenzó a recitar los diálogos de los personajes… en inglés. Luego vinieron las escenas de los aplausos a escondidas, que por cierto, no conocía el juego y no contaba con el buen manejo de la tensión en esas escenas, pero todo se vio opacado por la estupidez de la audiencia, porque en otras escenas cargadas de tensión y por lo tanto, sin diálogos, uno que otro imbécil de los espectadores aplaudían y eso lejos de asustarme, ya estaba comenzando a chocarme. Quizás no fue intención de los trabajadores del cine, pero en los peores momentos hacían ruido al abrir la puerta de salida. Luego el tipo con apariencia de albañil que saca a relucir su celular último modelo y responde con una comodidad hogareña al imprudente que está llamándole…

Al final de la película, pude tener la certeza en dos aspectos: Una, la película no es excelente, pero de durar un poco más de los escasos noventa minutos, pudo haberlo sido. Por último… salí del cine odiando a la humanidad.

Adoré la película, amé a Vera Farmiga, no solamente por su hermoso y clásico físico, sino porque la mujer nos transmite una vulnerabilidad y a la vez, una presencia imponente, que muchas actrices de su generación carecen y seguramente le han de envidiar; me sigue latiendo Patrick Wilson como actor, de momento, no ha fallado (lo mismo sucede con Vera), la matriarca de la familia no se queda atrás y las pequeñas actrices logran que te preocupes por ellas, incluso, que te asustes, más que nada por esas escenas en las que solamente te insinúan lo que ellas están observando, pero no lo muestran al espectador. Además de que fácilmente pudieron situarla en estos tiempos actuales, pero la situaron en una época, que personalmente, me encanta, porque cumple a creces con el estilo de filmar de la época y en sí, los personajes te transmiten que estás viendo una película de aquellos años. El score es otro punto: Te adentra en las situaciones y te altera por completo.

El PERO vendría por parte del tiempo dedicado a la muñeca Annabelle, que aparte de que su historia es algo confusa (quiero echarle la culpa a la traducción), no tiene más que unos cuantos minutos, cuando bien pudieron dedicarle más tiempo. Y si, algo de lo que me he venido quejando mucho recientemente es que los guionistas no se las ingenian para darle más tiempo a ciertos personajes y ciertas situaciones. Tal vez el otro punto son los alivios cómicos, que OJO, no es lo mismo los comentarios sarcásticos por parte del matrimonio Warren (que no están fuera de lugar) a esos más que obvios lapsos de respiro que emanan los personajes del policía y el asistente de los investigadores; porque si siguen imperando esta clase de personajes, creo que no podrán quitarle el maldito trono a The Exorcist, debido a que se empeñan en asustar y aliviar a la audiencia, cuando en realidad, debería de mantenerla atenta y sufriendo, como lo logró la película estelarizada por la linda y tierna Reagan. No malinterpreten, la gran mayoría nos la pasamos mal al ver The Conjuring, pero de no contar con alivios cómicos, seguramente la experiencia pudo haber sido MÁS aterradora.

Es una inmensa pena que James Wan haya decidido ya no adentrarse (de momento, seguramente un cheque en blanco lo convenza de hacer lo que le dé en gana) en el género de horror. Una gran pena. Una total lástima porque no me imagino una secuela de esta joya orquestada por otro realizador y mucho menos, una tercera parte de Insidious sin él.


9.5/10

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